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Este martes quedó en claro el contraste en cuanto a las impresiones que tuvieron sobre Carina Di Marco algunos de los profesionales que intervinieron en el caso mientras la hija de la acusada, Florencia Di Marco, era buscada y también después del hallazgo del cadáver de la niña de 12 años, que fue violada y asesinada por la pareja de la mujer, Lucas Gómez, el 22 de marzo de 2017.

La psicóloga Sandra Pérez dijo que vio a una mujer angustiada, con lágrimas en los ojos, preocupada por el paradero de la mayor de sus cuatro hijos. Pero la licenciada en Servicio Social Mónica Pretel indicó que vio a una paciente “sin reacción”, desinteresada por dónde estaba su hija y qué le había ocurrido.

Además de estas especialistas, este martes declararon ante la Cámara del Crimen 2 de San Luis el padre y un hermano de la acusada, Carlos y Cristian Di Marco; la psicóloga Luciana Griotti y la licenciada en Servicio Social Verónica Caivano, de la Maternidad Provincial “Doctora Teresita Baigorria”; la trabajadora social Romina Rosales, de la Comisaría de Atención a la Niñez y Adolescencia; la directora de la Escuela Nº 313 “Rosario Mercedes Simón”, Alejandra Werchracki, y la vicedirectora y una docente de la misma institución educativa, Sebastiana Palacios y Yésica Marturano.

Pérez, quien también es parte del equipo de la Comisaría de Atención a la Niñez y Adolescencia (ex Comisaría del Menor), dijo que tuvo intervención en el caso en dos momentos: primero vio a Carina Di Marco en la Maternidad, mientras estaba internada, poco después de dar a luz a su hija más pequeña. Luego, participó en el allanamiento que los efectivos de la entonces División Homicidios (actualmente denominado Departamento Homicidios) hicieron en la casa donde vivía la familia y donde, presumen, ocurrió la última violación y el homicidio, en el barrio Lucas Rodríguez, en la zona sur de la ciudad de San Luis.

En el primero de esos momentos, hizo una entrevista semi-estructurada, en la que vio a la mujer “orientada en tiempo y espacio; sin alteraciones en el pensamiento”. La vio angustiada, con episodios de llanto. En otro pasaje de su testimonio refirió que vio en ella sumisión y que “estaba sensibilizada por lo que sucedía”.

Suponía que su hija se había ido
Ella “estaba sorprendida por el comportamiento de la hija”, contó Pérez. Se refería a que, en ese momento, la paciente presumía que Florencia se había ido de la casa, y le atribuía esta acción al hecho de que la niña “no se adaptaba a la escuela”, a esta nueva ciudad en la que vivían. Se habían mudado a San Luis a mediados del año anterior, provenientes de Mendoza.

Sobre la relación que la nena tenía con su padrastro, Di Marco le comentó a la profesional que era buena, que él no hacía diferencias entre sus hijos y Florencia, que es fruto de una relación que ella tuvo antes con otro hombre. Dijo que no había notado nada raro, ninguna conducta sospechosa en Lucas y que él solía jugar y reírse con la niña.

Gómez, en cambio, “sonreía como nervioso”, prosiguió Pérez. Según las conclusiones de la especialista, el hombre presentaba “ansiedad paranoide; se siente interrogado y sospechado, con una actitud expectante y controladora. Siente impotencia. Alude que la hija (en referencia a Florencia) estaba celosa por el nacimiento de su hermana”, leyó. “No lo vi angustiado, y sí preocupado por no hallar a la hijastra”, acotó.

El viernes 24 de marzo, durante el allanamiento de la vivienda, los efectivos concretaron la detención de Gómez. El tribunal quiso saber cómo se comportaron en esa situación tanto la acusada como su pareja.

“Ella estaba conmigo, sentada en la mesa. Estaba dándole la espalda (a Gómez). A él lo tenían frente a una pared, esposado (…) Él estaba sin resistencia, sin angustia, expectante de lo que se hablaba (…) Ella estaba generalmente callada, angustiada, quebrada, expectante en cuanto a los lugares y objetos que se controlaban, sin resistencia. Decía que eso (en referencia al allanamiento) era para hallar al verdadero culpable”, declaró.

Cuando fue consultada sobre si Di Marco adoptó una actitud de protección respecto a su pareja, la psicóloga contestó que no fue así, aunque “no creía que él fuera responsable” del asesinato de su hija.

«Hablaba de la hija en tiempo pasado»

Pretel es una de las dos licenciadas en Servicio Social de la Maternidad que vio a la acusada cuando ésta recibió la novedad del hallazgo, en un descampado de la zona sur, de la mochila de Florencia. Fue el miércoles 22.

La profesional narró que junto a su colega, Caivano, le dijeron que podía retirarse para participar de la búsqueda de su hija. “Vi a una persona sin reacción. Ella dijo que lo iba a pensar”, recordó. Le explicaron que podía irse con la tranquilidad de que su beba sería cuidada en Neonatología.

Pretel refirió que esa actitud le llamó mucho la atención, que le generó dudas, dado que muchas madres suelen expresar su deseo de retirarse porque han dejado hijos en el hogar, porque los extrañan, y, por protocolo, no les permiten irse, ya que deben permanecer 48 horas. Pero con Di Marco hubo una excepción, atento a que estaba en buenas condiciones físicas y la niña no aparecía.

La trabajadora social contó que al día siguiente, es decir, el jueves, cuando ingresó a la guardia, notó que la paciente aún estaba allí, y fue a verla a la habitación. “Me sorprendió que siguiera internada. La desperté, le pregunté si tenía noticias de su hija, y me dijo que no. Le pregunté si podía estar con el papá biológico, y me dijo que no lo conocía. Hablaba de la hija en tiempo pasado. Me dijo que no tenía novio, que no tenía amigas, y que ella no quería retirarse (de la Maternidad), que la nena ya iba a aparecer”, relató ayer Pretel.

“No observé vínculo. No observé reacción. Su reacción fue distinta a la de otras pacientes”, aseguró la testigo. Ante la pregunta de si la acusada había manifestado preocupación por sus otros hijos, la testigo respondió que no.
“¿Es desinterés o falta de reacción?”, ahondó el presidente del tribunal, Hugo Saá Petrino. “Diría eso, desinterés”, contestó la profesional.

También se la interrogó sobre si la conducta pudo ser consecuencia del post-parto, si esto pudo afectar o incidir. Tras aclarar que ella no es profesional de la psicología –son estos profesionales quienes tienen herramientas para hacer una valoración sobre la conducta–, dijo que ella “no ha observado en otras pacientes” un comportamiento así.

Fuente: EDDLR